El arte de disfrutar el arte
Escrito por: Juan Pablo
31/5/2023
ENGLectura de 5 minutos
Mis padres me cuentan que desde pequeño me ha gustado mucho la música. Era una cosa de todos los fines de semana el despertar y escuchar a mi papá tocando el teclado en la sala de mi casa, yo me levantaba y me paraba a su lado para presionar teclas negras y blancas aleatoriamente (Cosa que es muy molesta para un músico ahora que me lo preguntas a mis 21 años).
Cuando cumplí ocho años mis padres me inscribieron en clases de guitarra, iba dos veces a la semana a casa de mi tía para aprender junto a mis primos y hermano, estábamos muy emocionados. Resulta que nuestro maestro era el director de un coro de niños que cantaba todos los domingos en una de las iglesias de mi pueblo, así que unos meses después de aprender lo básico de la guitarra pudimos entrar al coro como guitarristas, y a mí me tocó cantar un par de canciones como solista, y creo que es ahí cuando inconscientemente descubrí que me encantaba estar arriba de un escenario.



Los años se fueron y también el interés...
Si has llegado hasta aquí probablemente piensas (por lo que has leído) que me metí de lleno en la música, pero la verdad es que repentinamente perdí el interés. Aparte de la música, también soy muy apasionado por los videojuegos, gatos, fútbol y la tecnología, y por aquellos tiempos que cursaba la primaria / secundaria, lo único que hacía en mi tiempo libre era jugar videojuegos. Aunque sabía tocar la guitarra y cantar, lo tenía completamente olvidado.
Al entrar a la preparatoria tenía que escoger obligatoriamente una actividad extracurricular, ya sea un taller de artes o deportivo, por lo que decidí volver a mis tiempos artísticos. Solo fui por un semestre y posteriormente perdí el interés de nuevo, a pesar de que me gustó la dinámica en un inicio, era muy seguido que me pinteaba las clases y regresaba a casa temprano. En el último semestre, el profe me buscó para ofrecerme un solista en un evento escolar, accedí y comencé a regresar poco a poco, pues me sentí muy cómodo y feliz al subirme a aquel escenario aquella vez, y cuando parecía que estaba ya retomando la música llegó la pandemia. Comenzamos a tener todo de manera virtual y las clases se cancelaron, al igual que todos los eventos para los cuales estaba audicionando para ser solista.
Vida universitaria: Una etapa maravillosa de mi vida.
Estoy actualmente a un año de finalmente egresarme como 'Ingeniero en Sistemas', ha sido una aventura increíble, una etapa donde he tenido la oportunidad de vivir recuerdos y conocer personas increíbles, pero también he tenido la oportunidad de enamorarme de nuevo de la música.
En agosto del 2022 decidí inscribirme a clases de piano y canto dentro de mi universidad, impulsado por aquel bonito recuerdo de la última vez que me subí a un escenario en mi último semestre de preparatoria, y puedo decir que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida universitaria.
Solo duré un semestre en mis clases de piano, no me gustó mucho la manera en la que enseñaban, por lo que seguí estudiando por mi cuenta, pero esta no fue la situación con mis clases de canto. Tuve la fortuna de tener a Analy Gerardo como mi profesora, una mujer asombrosa que ha tenido una carrera artística envidiable; ganadora de premios increíbles como el OTI y ser la voz latinoamericana de personajes de películas que todos veíamos de niños como Mulán.
El crecimiento que tuve en esta clase fue, como esperaba, increíble. Si, me convertí en un mejor cantante, pero lo mejor fue que también me ayudo a crecer en aspectos personales de mi vida como en ser más seguro de mí mismo. El tener un mejor dominio de mis nervios e inseguridades arriba del escenario me ayudó a ver la vida con un panorama diferente.

La capacidad de sentir y transmitir emociones a través de la música es algo único; es arte. El intérprete saborea lo que está tocando, se deja llevar por lo que su corazón le dice y sus emociones hacen acto de presencia con los gestos, las miradas y el lenguaje corporal que danzan en armonía con la música. El escuchante también puede gozar de la música del interprete, ver aquellos colores que le evocan su mente el escuchar aquellas armonías que provienen de la voz o de algún instrumento. La música tiene voz propia, y siempre nos intentará decir algo.
Esta clase me enseñó el bello arte de disfrutar algo que siempre me gustó muchísimo, pero que por alguna razón no me daba cuenta. Puedo decir que vale muchísimo la pena fomentar este hermoso mundo, y que deberíamos de hablar más sobre: